A veces la vida te pone en situaciones en las que tienes que reflexionar aunque no quieras. Creo que esta es una de ellas. No importa lo que quiera, ahora me toca pensar, analizar y entender. Y eso es lo que estoy haciendo. Por el momento me toca el desierto, sólo espero que no por 40 días y 40 noches porque la verdad es que tarde o temprano me va a dar hambre. En fin, el punto es que entre todas estas reflexiones, llegué a una conclusión curiosa que creo que vale la pena compartir. Entre otras muchas conclusiones (temporales probablemente), me di cuenta de que soy un perro. Si, un perro, no porque sea un animal sino que es una manera de entender mi carácter.
Si me lastimas te muerdo, soy bastante visceral, reacciono sin pensar cuando estoy lastimada, enojada o asustada, totalmente primaria diría mi madre. Pero el lado amable de esto es que me lastimas y a los 5 segundos se me pasa y te muevo la cola, las cosas se me resbalan rápido y luego me arrepiento de las tonterías que hice sin pensar al estar enojada. El lado negativo es, que aunque me hayan hecho algo terrible me duele tanto el lastimar a otros que la que va a acabar pidiendo perdón soy yo. No muy bueno para la imagen, pero es quien soy, ni modo.
Mi mayor satisfacción en la vida es complacer a los que quiero, sé que suena tonto pero me da un placer inexplicable ver la felicidad en alguien mas que se vuelve mía. Se me ocurre que eso viene de una especie de empatía exacerbada que extrañamente poseo. Y como a nadie le gusta sentirse mal, si los que me rodean están bien por contagio yo lo estaré, supongo.
Me muestro tal cual, no ando escondiéndome ni nada, si estoy contenta, si estoy triste, si estoy de malas, si estoy enojada se nota, todo en mi es tal cual se ve, no hay mucho mas allá. Hago las cosas derechas, nada de truculencias ni artimañas. ¿Torpe? quizá, pero no sería yo si no fuera así y me sentiría terrible. Es como mentir, peor, mentirme a mi misma y la verdad es que de todas formas para eso soy tan tonta, que mejor no lo hago, me vería ridícula y me sentiría realmente mal. Es como tocar la sinfonía en el claxon, no importa cuan indignada esté, mi coordinación motriz es tan pobre que no me sale y puedo hacer un terrible oso. Entonces mejor soy quien soy, no miento y no toco la sinfonía. No me sale y ya.
Me hacen feliz las cosas mas simples, no necesito nada complicado, caro o difícil para que logren en mi una sonrisa. Claro, como todos disfruto también lo "bueno", complicado, caro y difícil, pero la verdad es que no lo necesito para ser feliz. Me basta una caricia, una palabra, un gesto, una mirada, una imagen, una sensación, para que toda mi vida valga la pena. Una caminata por el parque de la mano, ver el amanecer o el atardecer, ver la luna, ir a una función que además salió gratis, una charla larga, ver la sonrisa de un niño, y la lista puede seguir hasta el infinito, cada detalle para mi significa todo.
Cuando estoy lastimada a veces me meto en un agujero a lamer mis heridas y una vez sanadas las dejo atrás y ando como si nada, a menos de que no sanen y entonces cojearé un poco pero eso no me va a detener.
Lo dejo a su consideración, en especial a la de aquellos que me conocen. ¿Diagnóstico correcto? Si no, de todas formas aquí hay un lindo regalito para su monitor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario