lunes, 24 de agosto de 2009

Mi Ciudad

Estaba actualizando mi información y me di cuenta de algo. Vivo en la Ciudad de México. Creo que no es algo en lo que nos detenemos normalmente y por eso creo que es divertido que empiece por ahi. Todo lo que esto implica. No sólo es la ciudad más grande de nuestro país sino que en realidad es de las ciudades más grandes e importantes del mundo. Son cosas que sabemos en el fondo de nuestra mente, sin embargo, no reparamos en todas las consecuencias que esto tiene. En especial, si nacimos aquí, como es mi caso y el de muchos millones más, nos parece normal. Pero ¿se han puesto a pensar que totalmente nos define como una especie diferente? No es broma. Y a la gente que vive en provincia le queda mucho más claro que a nosotros chilangos. En verdad nuestra ciudad nos define, nos limita y nos aparta.

Entonces ¿que es un chilango? Es una mutación de ser humano que requiere de una muy baja concentración de oxigeno en su sangre. Es inmune a los tóxicos más peligrosos e incluso se ha especulado que será de los pocos seres que han de sobrevivir a una guerra nuclear (ya saben junto con las asquerosas cucarachas). Se alimenta de adrenalina y le gusta vivir al extremo y tomar riesgos a diario. Se caracteriza por su hostilidad y su carácter osado. Como todo integrante del reino animal se atacan unos a otros para alcanzar un rango que, irónicamente, tan sólo es válido para ellos mismos, ya que no tienen una organización o jerarquía y todo intento de crearla termina en otra hostil disputa.

Vive una vida monótona pero caótica. Si, todos los días la misma historia, no hay tiempo de comer, no hay tiempo de dormir, no hay tiempo para los demás, no hay tiempo para nada. Y es que pierde el tiempo en las actividades más absurdas. Pasa horas en una sala móvil, ya sea privada o comunitaria. Aquellos que pasan gran parte de su tiempo en estas salas móviles comunitarias, tienen la capacidad de dormir en las posiciones más extrañas, sobre un tubo, parados, en el hombro de alguien más. Y tienen percepción extrasensorial, ya que, aún en este sueño profundo son capaces de distinguir cuando es su momento de abandonar la sala. Y aquellos que se mueven en privacidad aparente, refunfuñan y se pelean consigo mismos. Por las noches se zambullen en ríos de luz roja y blanca en los cuales navegan normalmente por un par de horas seguidas.

Ser de gran contradicción. Vive en inverosímil hacinamiento y cualquier lugar le parece pequeño. Nunca hay tiempo para la cultura, sin embargo, le es imposible irse a un lugar que no le brinde las opciones que nunca aprovecha. Enfrenta con valor al asaltante, el secuestrador, el policía y teme hasta al más indefenso becerro. Vive en caos y no comprende el fortuito orden del bosque.

¡Oh mi Dios! Ahora entiendo porque nos odian. Pero les juro que en el fondo no somos tan malos, tan solo somos víctimas de nuestra ciudad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario